City Tour Malargüe

Luego de cruzar el caudaloso Río Atuel, los tonos blancos que indican el nombre Malargüe y los matices en ocre de la montaña, no pueden pasar desapercibidos. La Ruta Nacional 40, se abre paso entre la planicie enmarcada por cerros, ríos, volcane

La Ciudad: placer , tranquilidad, cultura y conocimiento

Luego de cruzar el caudaloso Río Atuel, los tonos blancos que indican el nombre Malargüe  y  los  matices en ocre de la montaña, no pueden pasar desapercibidos.  La Ruta Nacional  40,  se abre paso entre la planicie enmarcada por cerros, ríos, volcanes y  el oasis con cultivos de papa, ajo y algunas forrajeras, nos  anticipa la cercanía a la ciudad.

Aire puro, una  brisa con aroma a jarilla, el  sonido de algunos motores, la amabilidad de su gente y la tranquilidad en sus calles nos anuncia la llegada a la ciudad de Malargüe, el contraste entre lo moderno y lo tradicional  que se plasma en los  edificios y monumentos al ingreso del centro urbano nos muestra parte  de sus cambios  arquitectónicos, políticos, económicos y socioculturales.

La moderna Dirección de Turismo es donde el visitante dispone de un amplio servicio de información para que su estadía en  la tierra de los  malales sea inolvidable.  A pocos pasos, asoma entre una densa arboleda,  un moderno complejo edilicio especialmente pensado para darle a la provincia y al interior del país una infraestructura moderna con tecnología de vanguardia para el desarrollo del Turismo de Congresos y Convenciones. Con 1500m2 este centro esta diseñado para que 1000 personas puedan realizar simultáneamente distintas actividades en sus tres salas: Canelo, Maiten y Caldén.

Un pequeño sendero que une lo moderno y lo antiguo, hace que nuestros ojos  evidencien los orígenes de la ciudad con la presencia del  Casco de la Estancia La Orteguina. Sus dimensiones, nos  habla de un Malargüe que en sus inicios  fue agrícola- ganadero, cuando una importante cantidad de parcelas de la estancia  estaban destinadas al cultivo de trigo y de Alfalfa.

Las habitaciones que dan al patio central de esta casa colonial, constituyen el Museo Regional con una amplitud temática de alto interés científico y cultural. Cuenta con cuatro salas: de muestra  itinerante, de Geología y Paleontología Regional, de Arqueología y de Historia Regional; y el Mercado Artesanal “Mi Viejo Almacén”, que ofrece una gran variedad de artículos regionales realizados por la asociación de artesanos de la ciudad.

A pocos metros hacia el sur y manteniendo aun su belleza arquitectónica originaria (paredes de adobe y techo de madera con cabreadas), encontramos el Histórico Molino de Rufino Ortega. Declarado Monumento Histórico Nacional, fue construido a mediados del siglo pasado y fue el centro de la desaparecida actividad triguera y ganadera de la zona El sistema del molino presentaba características especiales ya que fue uno de los primeros con funcionamiento hidráulico de la Argentina.

Hacia el oeste de este complejo histórico y siendo parte de la estancia de Ortega, se encuentra el Parque del Ayer, que con sus diez hectáreas de bosque añoso, constituyen un lugar apacible para la familia y enamorados. En el predio, se encuentra una fuente y dos galerías naturales enmarcadas por álamos de porte monumental, además de juegos infantiles y un sector  con mesas para pasar un buen atardecer. Ideal para la realización de caminatas y ejercicios aeróbicos.

Al frente, el Observatorio de Rayos Cósmicos  Pierre Auger, ddiseñado para la detección y estudio de rayos cósmicos de ultra elevada energía que llegan desde el espacio y bombardean la Tierra desde todas las direcciones, con una precisión y estadística sin precedentes. Es el más grande del planeta, en el que participan científicos de todo el mundo.

Un sendero paralelo al edificio  del observatorio, conduce a los  Corrales de Rufino Ortega, sus dimensiones, dan una idea de la cantidad de hacienda que pasó por las mangas del  mismo; las paredes de toba y  barro,  evidencian un trabajo arduo y laborioso en el que habría participado una gran cantidad de mano de obra aborigen y criolla,  terminan  de confirmar  un Malargüe de antaño ganadero.

Lentamente la Ruta se transforma en la Avenida San Martín y en la primera esquina del sector norte de la ciudad, la Capilla Nuestra Señora del Rosario,  es testigo de la religiosidad manifestada en misas, casamientos y bautismos  por la comunidad  en un largo período de su historia. Su creación y construcción es producto de una lucha comunitaria que unifico al pueblo en varias oportunidades. Recientemente restaurada, su puesta en valor es una invitación ha conocer la identidad y cultura del sur mendocino.

Si la opción es tomar un descanso,  y disfrutar el azul infinito del cielo malargüino, la Plaza Gral. San Martín,  constituye una  opción más que agradable. Estos renovados espacios  verdes albergan iconos de nuestro entorno socio natural, como la simulación del cráter de un volcán y la fuente ornamental que simula El Pozo de las Ánimas. En la esquina, frente al  moderno edificio municipal, se encuentra el “Forum de la Polis”, pequeño anfiteatro para distintas expresiones ciudadanas.

Inmersos en el corazón de la ciudad, desde varias cuadras se observa  La Torre del Cincuentenario, una enorme estructura de hormigón y acero de 17 metros de altura, que contiene un reloj igualmente espectacular en su parte superior. Fue inaugurada el 16 de noviembre de año 2000, en conmemoración del cincuenta aniversario del departamento y en honor a nuestros pioneros.

Si además, se quiere disfrutar de un viaje retrospectivo en el tiempo y el espacio, no hace falta alejarse de la ciudad, ya que en el CRICD (Centro Regional de Desarrollo Cultural), millones y miles de años te esperan para realizar un recorrido a través del espacio y del tiempo permitiendo conocer la paleontología y arqueología de Malargüe.

A pocas cuadras del CRIDC y hacia el sur, se encuentra un símbolo de la  identidad de esta tierra, el Monumento al Criancero. Fue inaugurado el 26 de enero del año 2000, ubicado en la Plazoleta de La Paz, a la vera de la Avenida San Martín, y muy cerca del Aeropuerto de la ciudad. Se trata de un mural resuelto en doscientas cuarenta losas con acrílicos, e impermeabilizadas y barnizadas.

Si la curiosidad es conocer algo sobre el universo, el Complejo Planetario Malargüe es la nueva atracción de la ciudad: su pirámide azul radiante contiene un domo preparado para 65 personas, con una cúpula de aluminio micro perforado, una gran ventana al universo. Diversos videos en alta definición transportan a los visitantes a lo profundo del cosmos, con imágenes que simulan crepúsculos, lluvia de estrellas y meteoritos esporádicos, mientras un locutor va desandando el camino que se cree dio vida a nuestro planeta, al sistema solar, y a las múltiples galaxias conocidas.

La obra, primer planetario digital fijo de la Argentina y uno de los más modernos de Latinoamérica, es un conjunto de cuatro edificios que cubren 1.600 metros cuadrados y están ordenados volumetricamente en una matriz de diseño de generación radial. Los espacios exteriores componen peatonales con espacios verdes y secos, organizados para que los recorridos propicien encuentros y vistas de elementos particulares como relojes solares, fuentes y naturaleza circundante.

En uno de esos edificios, la ciencia ocupa otro importante espacio con el ICES,  el Centro Internacional de Ciencias de la Tierra “conocimiento para el hombre” dedicado a diversas ramas de la investigación aplicada.

El sol, la vegetación y el aire puro son aliados de sensaciones que aporta el ser humano a la hora de pasar un gran momento. Por eso, si el deseo es descansar, degustar unos mates o saborizar un rico asado o chivito malargüino, a pocas cuadras al oeste de la Avenida San Martín, el renovado camping municipal es el lugar ideal para estas actividades. El sector cuenta con churrasqueras, mesas, servicios de agua caliente y fría, energía eléctrica, y juegos para niños.

La majestuosa infraestructura del Polideportivo mundialista Malal-hue,  predio cubierto para espectáculos deportivos y artísticos y la moderna residencia deportiva completan el escenario de un destino único e irrepetible.