Pesca deportiva

El río, los arroyos, las montañas, el rugir del agua entre las piedras, un amanecer con aromas de tomillo o jarilla y la invitación a pescar comienza casi como una rutina.

Malargüe…el paraíso de la pesca

Con 500 Km. de ríos aptos para la pesca deportiva, Malargüe invita a vivir una experiencia sorprendente a quienes disfrutan de la vida al aire libre y el contacto con la naturaleza. El río, los arroyos, las montañas, el rugir del agua entre las piedras, un amanecer con aromas de tomillo o jarilla y la invitación a pescar comienza casi como una rutina. Solo hay que elegir el lugar donde tirar las líneas, y la mosca apropiada. Menudas ráfagas de viento nos traen olores desconocidos, vegetales intensos. En el silencio de la inmensidad, la voz del río se escucha clara, vibrante y sostenida. Tiene el poder de recargarnos de energía, y por ende nuestra obligación de preservarlos. Con un permiso de pesca y pertrechados con cañas, moscas, vestimenta adecuada y cámara fotográfica, se puede lanzar a la aventura de la pesca recorriendo los ríos y arroyos habilitados que alternan sus aguas entre mansas y turbulentas. Huidizas truchas arco iris, fontinalis, marrón y trucha criolla o perca, como también el pejerrey de excelentes tamaños son la variedad de peces que ofrecen los distintos ambientes: Rio Atuel, Rio Salado, Rio Malargüe, Rio Grande con sus afluentes, Rio Chico y Poti Malal, además de una importante cantidad de arroyos y lagunas como la del Sosneado y Laguna Blanca.