Reserva Natural La Payunia

Lejos de lo cotidiano, con la sensación de estar en un paisaje extraterrestre, conos volcánicos y mantos de lava, algunas de épocas históricas recientes, con predominancia de tonalidades oscuras, sobresalen en este paisaje casi desolado, pero deslu

una experiencia única en un lugar inolvidable…

Lejos de lo cotidiano, con la sensación de estar  en un paisaje extraterrestre, conos volcánicos y mantos de lava, algunas de épocas históricas recientes,  con predominancia de tonalidades oscuras, sobresalen  en este paisaje casi desolado, pero deslumbrante. La Patagónia mendocina, a la que todos conocen como Payunia o Payenia, es el centro de atracción   de la comunidad científica dedicada a la volcanología y geología, por la riqueza de geoformas volcánicas de diferentes  edades y composición.

Bombas y  lapillis dejan a más de uno atónitos en Pampas Negras, Volcán la Lágrima  y Los   Morados.  El Payún Matrú y Payén Liso, a unos 2.000 metros de altura,  son el corolario de  este entorno, aquí los conos y las coladas son más grandes. Pero si de coladas se habla, la del Volcán Santa María, es sin duda   las más ilustrativa, una lengua de roca fundida  de 17 Km. que al enfriarse se solidificó dando origen al Escorial de la Media Luna.

Coladas lisas, en bloque, gasificadas, desgasificadas, en fin, de la más variada composición y estructura, cautivan a científicos, entre ellos a italianos que descubrieron  en este territorio, las coladas más grandes del Planeta Tierra, con una extensión de 200 kilómetros aproximadamente, solo comparables con las encontradas en Marte.

Si  de descansar se trata, merendar o almorzar, el refugio perfecto es el Real del Molle, un asentamiento precario temporario   usado por los pobladores  de la zona, coronado por un ejemplar de molle ( Anacardiacea, Schinus sp.) de aproximadamente  3 metros de alto y dos imponentes coladas de lava de distinto origen y composición

El soplido del viento, que cepilla lentamente las formas del terreno,  la nitidez del cielo, el aroma a pichana, los guanacos y choiques que cada tanto interceptan  el camino, los  puestos  distantes, situados donde el agua  resurge y permite  que el ser humano  conviva con el ambiente,  son parte  de este  paisaje indisociable, ubicado a 200 Km. aproximadamente de la ciudad de Malargüe.

Si aun las ganas de explorar y conocer continúan intactas,  descendiendo por un camino  de ripio, desde el volcán Los Morados y atravesando parte de Las Sierras de Palau-co, llegamos al valle medio del Río Grande. Allí,  nos encontramos con un lugar espectacular denominado La Pasarela, donde  inigualables mantos lavicos  fueron cortados por el río. Desde un  angosto puente peatonal, el rugir de sus aguas, en un cañón de basalto de unos 26.000 años, con bellas formaciones de 500 m de largo y 8 de ancho (con una profundidad de 12 m).impresiona a los visitantes. A este atractivo también se accede por la ruta nacional Nº 40, distante a 140 km. de la ciudad de Malargüe.